Regulación que atrae inversión: así avanzan los países de la región en sus respectivas Leyes Fintech

Avatar img
Magdalena Ovalle
Líder de Comunicaciones Internas @ Kushki
octubre 27, 2020
Lectura de 2 minutos
Regulación que atrae inversión: así avanzan los países de la región en sus respectivas Leyes Fintech

Así avanzan los países de la región en sus respectivas Leyes Fintech

No es raro que, una vez que comienza a explotar la creación de empresas en algún sector, surja una ley para regular y fiscalizar sus actividades. El caso de las fintech no es ninguna excepción: son estas empresas las que están llevando la batuta de la carrera hacia la economía digital, mezclando finanzas con tecnología y acercando los productos financieros a todas las personas. Tanto así, que la historia de las fintech es inédita en el mundo: no existe en los registros de la industria tecnológica un mercado que haya crecido tan rápido como este, llegando a una inversión de más de US $110 mil millones a nivel global tan solo en 2018. Ese mismo año, la industria contaba con 112 mil empresas fintech creadas.

A pesar de que algunos aseguran que la regulación puede ser un potenciador para ciertas industrias, otros advierten que hay que tener cuidado cuando las leyes son muy restrictivas y no permiten el crecimiento. En la regulación a nivel mundial, el abanico es amplio y son aproximadamente 12 las naciones que cuentan con legislación en estas áreas. Países como China y el Reino Unido han optado por crear leyes nuevas que regulen el uso de estas tecnologías en sus sistemas financieros. En Estados Unidos, en cambio, han decidido actuar de manera reactiva, es decir, modificando reglas que ya existen.

¿Qué pasa en nuestra región?

Tal como en un curso escolar de adolescentes, en Latinoamérica hay alumnos de todas las alturas. Algunos, cómo México y Brasil, están más avanzados que otros. De hecho, son esos dos países los que, casi compitiendo, sacaron regulaciones fintech al mismo tiempo. Eso sí, los expertos señalan que México es el único país que tiene una regulación integral y no parcializada.

En marzo de 2018.), la regulación fintech brasileña introdujo dos nuevos tipos de instituciones financieras a través de plataformas electrónicas: las sociedades de crédito directo y las sociedades de préstamos entre pares. En abril de 2019, la regulación incluyó la implementación de un sistema financiero abierto, lo que se conoce como “open banking”. Ese entorno regulado ha comprobado ser un impulso para la inversión: según KPMG, Brasil registró una inversión récord en el sector de US $555 millones en 2018.

México también fue uno de los más precoces: desde marzo de 2018 cuentan con una Ley Fintech Integral, aunque solo entró en vigencia en septiembre de ese mismo año. Esto, a pesar de que ya existían varias empresas fintech en el país, las que tuvieron hasta septiembre de 2019 para solicitar su autorización oficial bajo la nueva ley. Con la pandemia, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) suspendió los procesos de autorización y dejó a 80 fintech en espera. Pero, en agosto de 2020, el proceso se reanudó, esta vez de manera 100% digital. La ley en sí incluye la regulación de cuatro figuras: el crowdfunding, las criptomonedas, las API y la regulación sandbox.

Otro de los más avanzados, aunque sin contar aún con una legislación integral, es Colombia. Su regulación está a cargo del Ministerio de Hacienda, a través de la Unidad de Regulación Financiera (URF) y también la Superintendencia Financiera. Hasta ahora, han tomado pasos legislativos para dar entrada a los depósitos electrónicos, para permitir hacer crowdfunding financiero bajo ciertas normas y para permitir la llegada del robo-advisor al consumidor. También, la Superintendencia Financiera ha creado un sandbox regulatorio ¿Qué significa esto? Un sandbox es un espacio de experimentación, que permite a ciertas empresas operar temporalmente de forma legal, con la idea de que testeen sus soluciones en un ambiente aprobado por los fiscalizadores.

Sin ley específica

En Ecuador, a pesar de que se ha visto una buena apertura de la Superintendencia de Bancos hacia las fintech, aún no existe una ley que sea precisamente dirigida a estas compañías. En 2017, la Junta de Política y Regulación Monetaria y Financiera expidió la norma general que regula la definición, calificación y acciones de servicios auxiliares de los sectores financieros. Eso le dio oportunidad a varias compañías fintech de regularizarse y sacar autorización de forma oficial. Como no hay regulación específica, las fintech deben atenerse a las leyes aplicables a todas las empresas de naturaleza financiera. Ahí, existen dos sectores: el sector financiero privado (bancos, servicios financieros y entidades de servicios auxiliares) y el sector financiero popular y solidario (cooperativas de ahorro y crédito, bancos comunales, cajas de ahorro y cajas centrales). A diferencia de sus vecinos, aún no cuentan con un sandbox regulatorio. Es esta falta de leyes específicas la que justamente desacelera los procesos con las fintech, que se han visto obligadas a atenerse a leyes financieras que muchas veces no aplican para ellos.

Un poco más rezagados

Tanto Chile como Perú han demostrado su intención de avanzar en legislaciones fintech. Y es que ambos países cuentan con una alta actividad en la industria. En Chile, la última medición del Fintech Radar de Chile, de Finnovista, contabilizó 112 empresas fintech a mediados de 2019. En Perú, el crecimiento que han tenido este tipo de compañías supera a casi todos sus vecinos, registrando una tasa de avance de 256% entre 2017 y 2018.

En mayo de 2019, el Gobierno peruano envió al congreso un proyecto de ley de crowdfunding para ofrecer mayor seguridad a los inversores y protección a los consumidores. El proyecto establece que las plataformas de financiación colectiva solo pueden ser administradas por empresas con sede en Perú y autorizadas por el regulador de valores SMV. Por ahora, es ese frente de las fintech el que tiene regulación en la nación peruana.

Un poco más abajo en el continente, Chile lleva casi dos años discutiendo el tema de regular las empresas fintech. En abril de este año, el Gobierno anunció que ingresaría el proyecto de Ley Fintech al congreso a mediados de 2020, en un proceso que sería liderado por el Ministerio de Hacienda. Sin embargo, con el impacto de la pandemia, poco ha pasado en ese aspecto y el Gobierno ha señalado que el tema está detenido. “Nos comentaron que el asunto había sido desplazado, por no ser parte de la lista de prioridades más urgentes”, dice Ángel Sierra, director ejecutivo de la Asociación de Empresas Fintech de Chile (FinteChile).

Un win-win

Para muchos, una legislación fintech puede ser beneficiosa para los gobiernos. Lo cierto es que, según la experiencia internacional, ha quedado demostrado que una buena regulación puede ser una ganancia para todos. Una Ley Fintech bien desarrollada en cada país:

  • Garantiza y promueve un buen funcionamiento de la industria
  • Protege a los usuarios de estos servicios
  • Fomenta la inversión, ya que para los inversionistas es más seguro arriesgar fondos en un país donde hay un marco regulatorio firme.

Si algo ha dejado en claro la pandemia es la necesidad urgente de transitar hacia una economía digital. Empresas como dLocal, Rappi y Kushki están rompiendo esas barreras, donde la regulación juega un rol importante: puede hacerlas despegar o frenarlas en seco.

El caso de México es un ejemplo positivo: a dos años de la creación de su Ley Fintech, el país ha registrado una inversión récord de casi US $1.300 millones en 2020, es decir, un 16% de la inversión regional. Además, no hay que olvidar que una industria que crece a este ritmo es un fuerte generador de empleo calificado y dinamismo laboral, cosa que, con los estragos de la pandemia y los más de 41 millones de personas desocupadas en la región, se hace más relevante que nunca.

Como Kushki, queremos empujar la evolución de la industria fintech. Por eso, esperamos que la regulación en Latinoamérica acompañe el desarrollo de todas las empresas que, al igual que nosotros, buscan romper paradigmas, acercar los servicios financieros y facilitar la vida de todas las personas que viven en una de las regiones menos bancarizadas hasta ahora.

Sé el alma de la fiesta con la información más fresca sobre pagos digitales.

Suscríbete a nuestro Kushki Hub para recibir alertas de nuestro nuevo contenido.

Suscribe illustration
¿No sabes qué producto es el indicado para tu comercio?
¿El mundo de los pagos llama tu atención?

Más de nuestro Kushki Hub

Wego y Kushki: Las tecnologías de pago que transforman el transporte público

Actualmente el transporte público es un nicho de mercado fragmentado y desatendido en Perú, donde las empresas transportistas no cuentan con infraestructura tecnológica para controlar su operación y gestionar eficientemente el recaudo de su dinero, de acuerdo a Roberto Chavéz, CEO de Wego. Como consecuencia se genera robo del recaudo, pérdida de tiempo contabilizando efectivo diariamente y, debido a la coyuntura actual, el temor de pasajeros y conductores a intercambiar dinero por ser un transmisor del virus COVID-19, además de la disminución en la venta de pasajes. Igualmente, el MTC de Perú, disminuyó en un 80% la afluencia de transporte Público en Lima y el Callao, en marzo del 2020, que se ha ido reactivando exigiendo el cumplimiento de estrictas reglas sanitarias. Por lo que es necesario, especialmente en estos momentos, mantener un control adecuado y eficiente de los ingresos generados, y el uso de pago sin contacto. Por esto nace Wego, una APP diseñada para hacer pago de transporte público a través de códigos QR, apoyado por la suite de medios de pago de Kushki, que busca transformar cultural y digitalmente el transporte público en la región, con el fin de generar un ecosistema de transporte seguro, eficiente y de calidad. Entendiendo el problema Los fundadores de Wego siendo usuarios recurrentes del transporte público en Lima, Perú, deseaban trasladarse de forma eficiente, segura y con calidad. Sin embargo, esto no era un servicio común debido a los procesos manuales y la falta de herramientas tecnológicas por parte de las empresas de transporte, cuyas soluciones actuales no son integrales y no contemplan la operación, recaudación y administración de la flota. Por esto, los fundadores de Wego, con su previa experiencia en transformación digital resolviendo problemas en diferentes industrias, decidieron crear una solución que ayuda a las empresas transportistas a mejorar sus procesos, optimizar sus servicios y permitir que sus pasajeros disfruten de sus viajes diarios de manera cómoda. La digitalización es, y debe ser, transversal Para poder realizar una Transformación Digital en el transporte público, es necesario involucrar a todo el ecosistema. Por ello, Wego decidió crear una solución integral que considera tanto al dueño de bus, como a la empresa de transporte, conductor y pasajero. Convirtiendo un servicio altamente operativo y manual, en uno mucho más eficiente y más rentable. Por otro lado, nuestra plataforma de pagos Kushki les permitió habilitar el pago con tarjeta de crédito y débito, para pagos únicos y recurrentes, así como pago en efectivo, en su herramienta tecnológica que apoya a cada uno de estos jugadores. Así, el empresario transportista tendrá acceso a una plataforma web para monitorear la recaudación de dinero por la venta de cada pasaje o la administración de su flota vehicular. El conductor posee dentro del bus un sistema de cobro y registro de venta de pasajes, mediante un hardware y el pasajero tiene una app en constante actualización con la que podrá pagar pasajes sin contacto y próximamente obtener mucha más información. Lo que genera como resultado que las empresas de transporte sean eficientes, rentables, seguras y brinden un mejor servicio. Pero esto no se queda aquí, la digitalización de pagos en las empresas de transporte público que ahora permiten pagos a través de tecnología QR o NFC en Perú, trae consigo la bancarización inmediata en su proceso de recaudación, lo que facilita el acceso a créditos bancarios para renovar su flota y mantenerse activos en el negocio, en este momento tan difícil para la industria. Ahora las empresas de este sector podrán aprovechar la gran cantidad de datos existentes, que al ser procesados por Wego, les servirán para tomar mejores decisiones, optimizar la operación de su flota vehicular y la gestión de su negocio desde cualquier smartphone o laptop y cualquier localización, acompañándolos en las constantes movilizaciones diarias que deben hacer para sus labores del día, nos comentó Roberto Chavéz. Finalmente, todo esto genera una mejora en la calidad del servicio de transporte público, lo cual es un incentivo para el ciudadano a utilizar el transporte masivo, lo que a su vez genera un impacto directo en la disminución del uso de vehículo privado y en el medio ambiente. Planes de expansión regional R. Chavez asegura que, el sistema de transporte público urbano en países como México, Colombia, Chile y Perú es similar, y debido a la pandemia los pagos sin contacto están teniendo un incremento en su aceptación. Por ello, Wego considera que expandir la solución de un sistema de recaudación electrónica de pagos y administración de flota para el transporte público es viable en los próximos años. Sin embargo, en este momento su objetivo principal es posicionarse en Perú, y luego ir a países como México o Chile, donde estaremos listos para apoyarlos con nuestros productos en su proceso de expansión.
Avatar img
Stella Vargas
Líder de contenido @Kushki
octubre 19, 2020

La lucha contra el lavado de activos: esta es la historia internacional y el caso de Colombia

Muchos hemos visto las series y películas que muestran la historia de grupos criminales y cómo estas redes lavan grandes sumas de dinero. Lo cierto es que esos guiones no están completamente alejados de la realidad, y es que cuando se realizan actividades ilegales también surge la necesidad inmediata de camuflar el origen de todos esos fondos y hacer que pasen inadvertidos para los fiscalizadores. Muchos de los casos se concentran en la región: los países de América Latina y el Caribe se encuentran en los extremos más riesgosos del Índice Antilavado de Dinero 2020, publicado por el Instituto de Gobernabilidad de Basilea, un centro de estudios ubicado en Suiza. La historia, eso sí, partió mucho antes y más al norte del continente. En 1920, el término “lavado de dinero” empezó a usarse cuando las mafias norteamericanas creaban redes de lavanderías para esconder la procedencia de fondos ilegales que venían de actividades criminales. Para estos grupos liderados por algunos de los mafiosos más famosos, como Al Capone o Meyer Lanski, la razón era simple y sin mucha ciencia: como la mayoría de los pagos de las lavanderías se hacían con plata metálica, era la manera más fácil de camuflar dinero y no poder rastrear todo su origen. El punto de partida ¿En qué se basa el problema? Todo parte del principio de que, lo que nace ilícito o es obtenido de manera ilegal, nunca podrá llegar a ser lícito. A lo más, podría llegar a tener una cierta apariencia de legalidad. Los Estados de los diferentes países persiguen el lavado de activos basándose en ese principio básico. En 1970, se inauguró en Estados Unidos un esfuerzo normativo en contra del lavado de activos. Era la llamada Ley del Secreto Bancario. Hasta ese minuto, los delincuentes habían aprendido a aprovecharse fácilmente de la confidencialidad para esconder todo tipo de actividades. El Congreso norteamericano alzó la voz y se instauró el deber de conocer al cliente, reportar operaciones y títulos monetarios, entre otras cosas. Todo eso, acompañado de sanciones si no se cumplía. Un poco más tarde, en 1973, el Presidente Nixon creó la mítica DEA (Administración de Control de Drogas), que sale representada en muchas producciones de la pantalla grande. Ese mismo año, la revista Time publicó un artículo que señalaba a Colombia como “el nuevo centro de la droga”. El periodista Alberto Llera aseguraba que desde el país cafetero se repartía droga hacia Jackson Heights, en Nueva York. Colombia y el lavado de activos Resultó ser que la revista Time no estaba muy equivocada. En Colombia, el narcotráfico fue tomando fuerza en la década de los ochenta y noventa. Uno de los líderes narcotraficantes más famosos a nivel mundial fue Pablo Escobar, cabeza del cartel de Medellín. Según cifras internacionales y estimaciones, se calcula que el colombiano llegó a estar dentro de las diez personas más ricas del mundo. En el código penal de Colombia, cualquier persona que adquiera, resguarde, invierta, transporte, transforme, almacene, conserve, custodie o administre bienes que tengan origen mediato o inmediato en actividades delictivas como tráfico de migrantes, narcotráfico o financiación del terrorismo, entre muchos otros delitos, puede llegar a tener una pena de diez a treinta años de prisión y multa de mil a cincuenta mil salarios mínimos legales mensuales vigentes, Es decir, toda persona que esté involucrada en la cadena que se utiliza para lavar dinero, sabiéndolo o no, puede salir perjudicada. Por eso, cada 29 de octubre se celebra en Colombia el Día Nacional de la Prevención del Lavado de Activos y Financiación del Terrorismo. El evento es organizado por la Cámara de Comercio de Bogotá, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito y Negocios Responsables y Seguros (NRS), como un espacio para promover la cultura y educación antilavado a nivel nacional. En Kushki, nos sumamos al Día Nacional de la Prevención del Lavado de Activos y la Financiación del Terrorismo. Latinoamérica en la mira Para combatir el lavado de dinero, la financiación del terrorismo y de proliferación de armas de destrucción masiva, es que surge en el año 2000 el Grupo de Acción Financiera de Latinoamérica (Galifat). La entidad agrupa a 17 países de América del Sur, Centroamérica, América del Norte y el Caribe. En 2019, lanzaron un Informe de Amenazas Regionales en Materia de Lavado de Activos. Ahí, se identificaron siete amenazas actuales: Tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias psicotrópicas Transporte ilícito de dinero por frontera Delitos fiscales (impuestos directos e indirectos) Participación en grupos delictivos organizados Contrabando (incluye impuestos y cargos aduaneros) Corrupción y soborno Trata de personas y tráfico ilícito de migrantes También, el Índice Antilavado de Dinero AML 2020, del Instituto de Gobernabilidad de Basilea, evalúa las vulnerabilidades de los países y sus capacidades para reaccionar ante estos delitos. Los puntajes se calculan en base a datos de grandes instituciones como el Grupo de Acción Financiera Internacional, Transparencia Internacional, el Banco Mundial y el Foro Económico Mundial. En la versión 2020 del informe, la puntuación de Chile llegó a 3,82, ubicándose en el lugar 125 de 141 países, siendo el mejor evaluado de Latinoamérica y el Caribe. Venezuela y México fueron algunos de los peores rankeados de la región, ubicándose en la sección de “alto riesgo” con puntajes de 6,56 y 5,20 respectivamente. ¿Qué hacemos en Kushki para combatirlo? En el mundo se lavan aproximadamente dos trillones de dólares cada año. Es por eso que en Kushki estamos muy conscientes de las amenazas que acarrea esta actividad para nuestra región. Contamos con un sistema de administración de riesgos para prevenir el lavado de activos y la financiación del terrorismo. Nos aseguramos de conocer a nuestros clientes y verificar que funcionen de manera transparente, de forma de poder detectar cualquier tipo de comportamiento que se salga de lo normal. Si esta mala práctica fuera fácil de atacar solo por los fiscalizadores, ya se habría acabado hace años. Lamentablemente no es así y las técnicas se van sofisticando año tras año, por eso es necesario que cada eslabón de la cadena haga su parte.
Avatar img
Magdalena Ovalle
Líder de Comunicaciones Internas @ Kushki
octubre 13, 2020

De 2006 hasta hoy: la historia y desarrollo de las pasarelas de pago

La historia y desarrollo de las pasarelas de pago Desde que surgió la primera pasarela de pagos hace 14 años, mucho ha pasado con estas herramientas clave para el mundo del comercio electrónico y la economía digital. Si bien el término fue usado por primera vez en Estados Unidos en 1996, cuando el joven ingeniero Jeff Knowles fundó Authorize.Net, lo cierto es que su desarrollo para procesar pagos solo funcionaba con tarjetas de crédito y siguió siendo así por muchos años más, incluso después de ser adquirido por Go2Net Inc, en 1999. Con la pandemia y el boom del e-commerce, las plataformas de pago digitales y otras verticales de las fintech han cobrado mayor relevancia, disparándose la inversión en el sector y sus mismos ingresos. Una industria que hasta hace solo algunos años venía avanzando de forma más pausada, pero que hoy plantea grandes desafíos a los países dada la velocidad a la que evoluciona. ¿Quiénes fueron los pioneros? La primera pasarela de pagos –entendida como un servicio que permite al vendedor aceptar todo tipo de medios de pago por internet, automatizar la operación entre el cliente y el vendedor y centralizar la información– fue Adyen, en los Países Bajos. Fundada en 2006 por un grupo de jóvenes emprendedores, incluyendo a Pieter van der Does y Arnout Schuijff, el objetivo iba por el lado de hacer que los negocios crecieran en un país donde, a pesar de ser desarrollado, la tecnología de pagos estaba quedando poco a poco obsoleta. La nombraron así porque en la lengua de Suriname significa “empezar de nuevo”, lo que hacía sentido con la idea de construir una infraestructura moderna para conectar Holanda y, en segunda instancia, el mundo entero. Hoy, es la plataforma de pagos de gigantes como Uber y Spotify, y cuenta con oficinas en 22 ciudades a nivel global. En 2019, procesaron 240 billones de euros. La realidad local En Latinoamérica, el desarrollo de las pasarelas de pago ha sido un poco más lento, pero no por eso menos relevante. En una región donde acorde a datos de un estudio del centro de investigación Brookings, referentes a México, Colombia y Perú, menos del 40% tiene cuentas bancarias formales, el desarrollo de la industria fintech y en específico de las pasarelas de pagos digitales se hace más necesario que nunca. Es en ese contexto donde surge Kushki y muchísimas más empresas y startups de pagos, financiamiento, infraestructura para finanzas, gestión de finanzas personales, Insurtech y negociación de activos digitales, entre otras. En 2018 y según resalta un estudio de FinteChile en conjunto con EY, la industria fintech latinoamericana llegó a contar 55 inversiones por un total de US $500 millones. Con la pandemia, la inversión se disparó: acorde a cifras de la consultora KoreFusion, el sector fintech en Latinoamérica alcanzó una inversión histórica de US $8 mil millones, siendo la categoría de pagos la que reúne 50,5% del total. Solo en Chile –uno de los países más bancarizados de Latinoamérica– hasta 2018 los usuarios de banca online se habían duplicado en cinco años, llegando a 9,3 millones en 2017 según resalta la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras de Chile (ABIF). Un 70,3% de los clientes usó la página web de un banco y entre ellos, un 34,5% se conectó desde un dispositivo móvil. A mediados de 2017, se promulgó en Chile la Ley Nº 20.950, que introduce la figura legal de las pasarelas de pago, entre otros puntos relativos a las tarjetas de pago. En Colombia, las pasarelas de pago irrumpieron masivamente en 2011, tras la creación de la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico en 2008. Antes de eso, operaba principalmente Pagosonline, que luego pasó a llamarse PayU Latam. En junio de 2020, las operaciones de estas plataformas aumentaron en un 64% con respecto a 2019, producto de la pandemia. Algunas de las plataformas de pago digital con mayor reconocimiento en ese país son PayU Latam, PlacetoPay y ePayco, entre varias más. Es ahí donde Kushki ha ido avanzando de la mano de entes estatales como la Superintendencia de Notariado y Registro (SNR) y el Registro Único Nacional de Tránsito (RUNT), digitalizando los procesos análogos y haciéndolos más accesibles para toda la población. En su vecino, Ecuador, un estudio del e-commerce realizado en 2017 por la Cámara Ecuatoriana de Comercio Electrónico, reveló que la forma más usada para pagar en e-commerce en ese país es a través de tarjetas de crédito (61%). El débito lo sigue de lejos, con un 17%, y mucho más allá queda el efectivo, con solo un 8%. En Ecuador, operan varias plataformas, entre las que destacan Kushki, Paymentez y PlacetoPay. México, Perú y el camino por recorrer Un poco más atrás pero avanzando rápidamente se encuentra Perú. Acorde a cifras del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) de 2019, el país venía sumando 81 emprendimientos fintech, en su mayoría pagos y remesas (27,2%). El principal impulsor es el Ministerio de la Producción (Produce), con un capital semilla no reembolsable que desde 2016 ha entregado 2.7 millones de soles. Aunque existen algunas pasarelas de pago populares, las transacciones en efectivo continúan manteniéndose fuerte, con PagoEfectivo posicionada como una de las más usadas. Hay mucho por avanzar: según estudios, todavía cuatro de cada diez peruanos desconfían de las compras y pagos por internet. Una de las oportunidades está en México, uno de los países más grandes de Latinoamérica y la segunda economía de la región. Allí, el efectivo sigue siendo el rey. No es casualidad entonces que muchos cajeros automáticos tengan filas de personas buscando retirar el dinero a principios de mes. Si bien México fue uno de los pioneros de la región en contar con una Ley Fintech, el nivel de bancarización es el más bajo de un grupo que incluye a países desarrollados como España y a economías emergentes como Chile, Argentina y Perú. De acuerdo a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, solo un 12% de los mexicanos tiene tarjeta de crédito. Todo lo anterior, posiciona a ese país como uno de los grandes territorios donde estas plataformas de pagos digitales pueden ir ganando cada vez más espacio. Es ahí donde Kushki se ha instalado hace algunos meses y donde también operan Conekta y Stripe. En seis años, el ecosistema fintech latinoamericano ha crecido a pasos agigantados: pasó de ser un mercado de financiamiento de US $50 millones a llegar a US $2,1 billones, cerrando 139 rondas de inversión en 2019. Además, son los países latinos los que más rápido han adoptado el internet móvil, alcanzando a un 66% de la población versus el promedio mundial de 53%. Una industria que avanza bastante más rápido que lo que se mueve la regulación de cada país, la que ahora tendrá que ponerse al día con la aceleración tecnológica que ha traído la pandemia mundial.
Avatar img
Magdalena Ovalle
Líder de Comunicaciones Internas @ Kushki
septiembre 29, 2020