De startup a scaleup: cómo el mindset emprendedor me ayudó a escalar un negocio

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Oscar Quevedo
Country Head de Chile y VP de Marketing @ Kushki
noviembre 05, 2020
Lectura de 2 minutos
De startup a scaleup: cómo el mindset emprendedor me ayudó a escalar un negocio

De startup a scaleup: cómo el mindset emprendedor me ayudó a escalar un negocio

La última vez que escribí fue del gran paso que dimos en nuestro viaje emprendedor: vender nuestra startup y comenzar a caminar de la mano de una pasarela de pagos regional y mucho más grande. Pero antes de eso, ya llevábamos un tiempo en el juego con distintos negocios, algunos exitosos y otros no tanto. La mentalidad y la resiliencia generada en todos estos años de lucha emprendiendo, nos ha servido a mi y al equipo para poder fluir en ambientes altamente cambiantes, dinámicos y desafiantes.

Todo ha pasado rápido y un poco de golpe, pero si algo hemos aprendido, es que es muy diferente crear una startup local a escalar un negocio regional. Uno no sucede sin la ayuda del otro: el camino del emprendedor te da las herramientas y más importante, la mentalidad, para poder hacer crecer una empresa aceleradamente.

Lo básico

Una startup es una pequeña institución o empresa que se mueve por un principio básico: resolver necesidades no satisfechas en la sociedad. Y no de casualidad, porque son esas necesidades naturales las que justamente se generan porque las grandes instituciones no son capaces de adaptarse lo suficientemente rápido a los cambios que vivimos día a día. Las startups, además, usan nuevas tecnologías y su elemento diferenciador es su capacidad de moverse rápido ¿Cuál es el gran objetivo de las startups? Encontrar un product market fit, es decir, un producto que solucione un problema del mercado.

Es ahí cuando viene el punto de inflexión. Es ese minuto donde el mercado necesita más de tu producto de lo que tu pequeña empresa puede proveer, donde se genera el primer gran Black Swan, un evento impredecible que se sale de lo normal ¿Qué significa todo esto? La startup despega y se convierte en lo que muchos llaman una scaleup o high growth firm.

¿Una scaleup?

Seguro te estarás preguntando qué es ese concepto. Una scaleup es una institución que tiene como único objetivo el crecimiento. Según organizaciones como la OCDE o Endeavor, son este tipo de empresas las que realmente generan impacto en los países y mejoran las economías al proveer gran cantidad de empleos. Se definen como aquellas que tienen al menos 10 trabajadores formales y han experimentado una tasa de crecimiento acumulado de al menos 72% durante tres años consecutivos (o una tasa anual promedio de 20%).

Las scaleups usan su producto y su modelo de negocio ya validado para agarrar el mayor volumen de participación en el mercado. Pero algo tienen de startup también, pues buscan mantener la agilidad para poder adaptarse lo mejor posible a un crecimiento vertiginoso. Son lo que hace algún tiempo fueron Google, Amazon, Tesla y muchas más. Ambiciosas en su esencia, quieren romper barreras y tender a monopolios. Para eso, usan financiamiento, tecnología y capital humano. Todo para mantener el crecimiento exponencial.

Suena como un caos, y en cierta medida, lo es. Pero es un buen caos, del tipo que logra soluciones genuinas a problemas dinámicos, que son cada vez más grandes. Es el tipo de caos que saca lo mejor de algunos y a otros los invita a adaptarse o a dar un paso al costado. Y es que en esta etapa hay múltiples variables: trabajamos en sistematizar los procesos que en la fase de startup se hacían de forma manual, en escalar las ventas para llegar aumentar nuestro alcance, en robustecer nuestro producto para responder a la nueva demanda, en estructurar la cultura para atraer el talento correcto y en aumentar el sentido de pertenencia de las nuevas personas que se unen al equipo.

Es un minuto de cambio de prioridades, donde la pregunta pasa de cómo conseguimos más recursos (dinero, advisors, talento) a cómo podemos usar esos recursos para poder generar un mayor impacto.

Escalar sin morir en el intento

Para crecer así de rápido la institución tiene que lograr adaptarse de buena manera. En un ambiente dinámico y veloz como este, eso se logra entregando un sentido de pertenencia a las personas con las que trabajamos. Es importante generar autonomía, porque de la mano con el crecimiento, los roles van cambiando y las responsabilidades aumentan.

Llega un punto donde recibes nuevos compañeros todas las semanas, pasan y pasan cosas que están fuera de nuestro control. El ejemplo más claro es la pandemia del Coronavirus. Es algo con lo que hay que lidiar, y rápido. Hay desorden y hay caos, pero del tipo que genera resultados, personas motivadas y más importante aún felices con su trabajo. Como en todo, hay días buenos y días muy malos, eso es lo que lo hace emocionante.

Los fundadores ya no son los únicos que crean las dinámicas y toman decisiones. En ese crecimiento, hay varios modelos validados para lograr participación en el mercado y seguir desarrollando un producto escalable. Pero independiente de la estrategia, hay aspectos esenciales de los que hay que preocuparse:

  • Primero, el punto clave para poder crecer: financiamiento. Las scaleups usan recursos externos para apalancar su escalamiento exponencial. Si la empresa decide no tener financiamiento externo desacelera su crecimiento. No tiene nada de malo, solo que no sería una Scaleup.

  • Segundo, la cultura. A medida que se escala rápidamente y los desafíos van aumentando, es importante mantener el alma de la startup que una vez fuiste. Si no hay claridad de eso, es fácil que tus valores y tus objetivos se vayan desdibujando en el camino y que las decisiones no vayan acorde a eso.

  • Tercero, las contrataciones, uno de los mayores desafíos. Es clave tener gente resiliente y dinámica, que tenga la capacidad de adaptarse a entornos cambiantes. Esto no es para todos, y eso está bien, solo hay que saber reconocerlo al minuto de ampliar los equipos.Dejemo

  • Cuarto, gestión del caos. Un poco de caos es positivo, le da dinamismo al ambiente de trabajo y ayuda a seguir avanzando. Lo importante es tenerlo bajo control y desarrollar herramientas que permitan que cada uno haga su trabajo de la mejor manera, incluso en momentos caóticos.

Y por último, hay un montón de preguntas de las que no tengo la respuesta. Nadie nace sabiendo cómo escalar un negocio. Las interrogantes son miles, y van sumándose en el camino, pero siempre con un objetivo claro: lograr cohesión en el equipo para sacar el potencial de este, para así lograr el mayor impacto posible y ayudar a nuestra región a desarrollarse.

Si te gustan los negocios tradicionales, la estructura y lo conocido, trabajar en una scaleup no es para ti, pero si los desafíos te llaman, los ambientes cambiantes te entusiasman y fluyes en el cambio no puedo si no recomendarte trabajar en una scaleup, que llene tu vida de emoción e innovación.

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Regulación que atrae inversión: así avanzan los países de la región en sus respectivas Leyes Fintech

Así avanzan los países de la región en sus respectivas Leyes Fintech No es raro que, una vez que comienza a explotar la creación de empresas en algún sector, surja una ley para regular y fiscalizar sus actividades. El caso de las fintech no es ninguna excepción: son estas empresas las que están llevando la batuta de la carrera hacia la economía digital, mezclando finanzas con tecnología y acercando los productos financieros a todas las personas. Tanto así, que la historia de las fintech es inédita en el mundo: no existe en los registros de la industria tecnológica un mercado que haya crecido tan rápido como este, llegando a una inversión de más de US $110 mil millones a nivel global tan solo en 2018. Ese mismo año, la industria contaba con 112 mil empresas fintech creadas. A pesar de que algunos aseguran que la regulación puede ser un potenciador para ciertas industrias, otros advierten que hay que tener cuidado cuando las leyes son muy restrictivas y no permiten el crecimiento. En la regulación a nivel mundial, el abanico es amplio y son aproximadamente 12 las naciones que cuentan con legislación en estas áreas. Países como China y el Reino Unido han optado por crear leyes nuevas que regulen el uso de estas tecnologías en sus sistemas financieros. En Estados Unidos, en cambio, han decidido actuar de manera reactiva, es decir, modificando reglas que ya existen. ¿Qué pasa en nuestra región? Tal como en un curso escolar de adolescentes, en Latinoamérica hay alumnos de todas las alturas. Algunos, cómo México y Brasil, están más avanzados que otros. De hecho, son esos dos países los que, casi compitiendo, sacaron regulaciones fintech al mismo tiempo. Eso sí, los expertos señalan que México es el único país que tiene una regulación integral y no parcializada. En marzo de 2018.), la regulación fintech brasileña introdujo dos nuevos tipos de instituciones financieras a través de plataformas electrónicas: las sociedades de crédito directo y las sociedades de préstamos entre pares. En abril de 2019, la regulación incluyó la implementación de un sistema financiero abierto, lo que se conoce como “open banking”. Ese entorno regulado ha comprobado ser un impulso para la inversión: según KPMG, Brasil registró una inversión récord en el sector de US $555 millones en 2018. México también fue uno de los más precoces: desde marzo de 2018 cuentan con una Ley Fintech Integral, aunque solo entró en vigencia en septiembre de ese mismo año. Esto, a pesar de que ya existían varias empresas fintech en el país, las que tuvieron hasta septiembre de 2019 para solicitar su autorización oficial bajo la nueva ley. Con la pandemia, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) suspendió los procesos de autorización y dejó a 80 fintech en espera. Pero, en agosto de 2020, el proceso se reanudó, esta vez de manera 100% digital. La ley en sí incluye la regulación de cuatro figuras: el crowdfunding, las criptomonedas, las API y la regulación sandbox. Otro de los más avanzados, aunque sin contar aún con una legislación integral, es Colombia. Su regulación está a cargo del Ministerio de Hacienda, a través de la Unidad de Regulación Financiera (URF) y también la Superintendencia Financiera. Hasta ahora, han tomado pasos legislativos para dar entrada a los depósitos electrónicos, para permitir hacer crowdfunding financiero bajo ciertas normas y para permitir la llegada del robo-advisor al consumidor. También, la Superintendencia Financiera ha creado un sandbox regulatorio ¿Qué significa esto? Un sandbox es un espacio de experimentación, que permite a ciertas empresas operar temporalmente de forma legal, con la idea de que testeen sus soluciones en un ambiente aprobado por los fiscalizadores. Sin ley específica En Ecuador, a pesar de que se ha visto una buena apertura de la Superintendencia de Bancos hacia las fintech, aún no existe una ley que sea precisamente dirigida a estas compañías. En 2017, la Junta de Política y Regulación Monetaria y Financiera expidió la norma general que regula la definición, calificación y acciones de servicios auxiliares de los sectores financieros. Eso le dio oportunidad a varias compañías fintech de regularizarse y sacar autorización de forma oficial. Como no hay regulación específica, las fintech deben atenerse a las leyes aplicables a todas las empresas de naturaleza financiera. Ahí, existen dos sectores: el sector financiero privado (bancos, servicios financieros y entidades de servicios auxiliares) y el sector financiero popular y solidario (cooperativas de ahorro y crédito, bancos comunales, cajas de ahorro y cajas centrales). A diferencia de sus vecinos, aún no cuentan con un sandbox regulatorio. Es esta falta de leyes específicas la que justamente desacelera los procesos con las fintech, que se han visto obligadas a atenerse a leyes financieras que muchas veces no aplican para ellos. Un poco más rezagados Tanto Chile como Perú han demostrado su intención de avanzar en legislaciones fintech. Y es que ambos países cuentan con una alta actividad en la industria. En Chile, la última medición del Fintech Radar de Chile, de Finnovista, contabilizó 112 empresas fintech a mediados de 2019. En Perú, el crecimiento que han tenido este tipo de compañías supera a casi todos sus vecinos, registrando una tasa de avance de 256% entre 2017 y 2018. En mayo de 2019, el Gobierno peruano envió al congreso un proyecto de ley de crowdfunding para ofrecer mayor seguridad a los inversores y protección a los consumidores. El proyecto establece que las plataformas de financiación colectiva solo pueden ser administradas por empresas con sede en Perú y autorizadas por el regulador de valores SMV. Por ahora, es ese frente de las fintech el que tiene regulación en la nación peruana. Un poco más abajo en el continente, Chile lleva casi dos años discutiendo el tema de regular las empresas fintech. En abril de este año, el Gobierno anunció que ingresaría el proyecto de Ley Fintech al congreso a mediados de 2020, en un proceso que sería liderado por el Ministerio de Hacienda. Sin embargo, con el impacto de la pandemia, poco ha pasado en ese aspecto y el Gobierno ha señalado que el tema está detenido. “Nos comentaron que el asunto había sido desplazado, por no ser parte de la lista de prioridades más urgentes”, dice Ángel Sierra, director ejecutivo de la Asociación de Empresas Fintech de Chile (FinteChile). Un win-win Para muchos, una legislación fintech puede ser beneficiosa para los gobiernos. Lo cierto es que, según la experiencia internacional, ha quedado demostrado que una buena regulación puede ser una ganancia para todos. Una Ley Fintech bien desarrollada en cada país: Garantiza y promueve un buen funcionamiento de la industria Protege a los usuarios de estos servicios Fomenta la inversión, ya que para los inversionistas es más seguro arriesgar fondos en un país donde hay un marco regulatorio firme. Si algo ha dejado en claro la pandemia es la necesidad urgente de transitar hacia una economía digital. Empresas como dLocal, Rappi y Kushki están rompiendo esas barreras, donde la regulación juega un rol importante: puede hacerlas despegar o frenarlas en seco. El caso de México es un ejemplo positivo: a dos años de la creación de su Ley Fintech, el país ha registrado una inversión récord de casi US $1.300 millones en 2020, es decir, un 16% de la inversión regional. Además, no hay que olvidar que una industria que crece a este ritmo es un fuerte generador de empleo calificado y dinamismo laboral, cosa que, con los estragos de la pandemia y los más de 41 millones de personas desocupadas en la región, se hace más relevante que nunca. Como Kushki, queremos empujar la evolución de la industria fintech. Por eso, esperamos que la regulación en Latinoamérica acompañe el desarrollo de todas las empresas que, al igual que nosotros, buscan romper paradigmas, acercar los servicios financieros y facilitar la vida de todas las personas que viven en una de las regiones menos bancarizadas hasta ahora.
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Magdalena Ovalle
Líder de Comunicaciones Internas @ Kushki
octubre 27, 2020

Wego y Kushki: Las tecnologías de pago que transforman el transporte público

Actualmente el transporte público es un nicho de mercado fragmentado y desatendido en Perú, donde las empresas transportistas no cuentan con infraestructura tecnológica para controlar su operación y gestionar eficientemente el recaudo de su dinero, de acuerdo a Roberto Chavéz, CEO de Wego. Como consecuencia se genera robo del recaudo, pérdida de tiempo contabilizando efectivo diariamente y, debido a la coyuntura actual, el temor de pasajeros y conductores a intercambiar dinero por ser un transmisor del virus COVID-19, además de la disminución en la venta de pasajes. Igualmente, el MTC de Perú, disminuyó en un 80% la afluencia de transporte Público en Lima y el Callao, en marzo del 2020, que se ha ido reactivando exigiendo el cumplimiento de estrictas reglas sanitarias. Por lo que es necesario, especialmente en estos momentos, mantener un control adecuado y eficiente de los ingresos generados, y el uso de pago sin contacto. Por esto nace Wego, una APP diseñada para hacer pago de transporte público a través de códigos QR, apoyado por la suite de medios de pago de Kushki, que busca transformar cultural y digitalmente el transporte público en la región, con el fin de generar un ecosistema de transporte seguro, eficiente y de calidad. Entendiendo el problema Los fundadores de Wego siendo usuarios recurrentes del transporte público en Lima, Perú, deseaban trasladarse de forma eficiente, segura y con calidad. Sin embargo, esto no era un servicio común debido a los procesos manuales y la falta de herramientas tecnológicas por parte de las empresas de transporte, cuyas soluciones actuales no son integrales y no contemplan la operación, recaudación y administración de la flota. Por esto, los fundadores de Wego, con su previa experiencia en transformación digital resolviendo problemas en diferentes industrias, decidieron crear una solución que ayuda a las empresas transportistas a mejorar sus procesos, optimizar sus servicios y permitir que sus pasajeros disfruten de sus viajes diarios de manera cómoda. La digitalización es, y debe ser, transversal Para poder realizar una Transformación Digital en el transporte público, es necesario involucrar a todo el ecosistema. Por ello, Wego decidió crear una solución integral que considera tanto al dueño de bus, como a la empresa de transporte, conductor y pasajero. Convirtiendo un servicio altamente operativo y manual, en uno mucho más eficiente y más rentable. Por otro lado, nuestra plataforma de pagos Kushki les permitió habilitar el pago con tarjeta de crédito y débito, para pagos únicos y recurrentes, así como pago en efectivo, en su herramienta tecnológica que apoya a cada uno de estos jugadores. Así, el empresario transportista tendrá acceso a una plataforma web para monitorear la recaudación de dinero por la venta de cada pasaje o la administración de su flota vehicular. El conductor posee dentro del bus un sistema de cobro y registro de venta de pasajes, mediante un hardware y el pasajero tiene una app en constante actualización con la que podrá pagar pasajes sin contacto y próximamente obtener mucha más información. Lo que genera como resultado que las empresas de transporte sean eficientes, rentables, seguras y brinden un mejor servicio. Pero esto no se queda aquí, la digitalización de pagos en las empresas de transporte público que ahora permiten pagos a través de tecnología QR o NFC en Perú, trae consigo la bancarización inmediata en su proceso de recaudación, lo que facilita el acceso a créditos bancarios para renovar su flota y mantenerse activos en el negocio, en este momento tan difícil para la industria. Ahora las empresas de este sector podrán aprovechar la gran cantidad de datos existentes, que al ser procesados por Wego, les servirán para tomar mejores decisiones, optimizar la operación de su flota vehicular y la gestión de su negocio desde cualquier smartphone o laptop y cualquier localización, acompañándolos en las constantes movilizaciones diarias que deben hacer para sus labores del día, nos comentó Roberto Chavéz. Finalmente, todo esto genera una mejora en la calidad del servicio de transporte público, lo cual es un incentivo para el ciudadano a utilizar el transporte masivo, lo que a su vez genera un impacto directo en la disminución del uso de vehículo privado y en el medio ambiente. Planes de expansión regional R. Chavez asegura que, el sistema de transporte público urbano en países como México, Colombia, Chile y Perú es similar, y debido a la pandemia los pagos sin contacto están teniendo un incremento en su aceptación. Por ello, Wego considera que expandir la solución de un sistema de recaudación electrónica de pagos y administración de flota para el transporte público es viable en los próximos años. Sin embargo, en este momento su objetivo principal es posicionarse en Perú, y luego ir a países como México o Chile, donde estaremos listos para apoyarlos con nuestros productos en su proceso de expansión.
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Stella Vargas
Líder de contenido @Kushki
octubre 19, 2020

La lucha contra el lavado de activos: esta es la historia internacional y el caso de Colombia

Muchos hemos visto las series y películas que muestran la historia de grupos criminales y cómo estas redes lavan grandes sumas de dinero. Lo cierto es que esos guiones no están completamente alejados de la realidad, y es que cuando se realizan actividades ilegales también surge la necesidad inmediata de camuflar el origen de todos esos fondos y hacer que pasen inadvertidos para los fiscalizadores. Muchos de los casos se concentran en la región: los países de América Latina y el Caribe se encuentran en los extremos más riesgosos del Índice Antilavado de Dinero 2020, publicado por el Instituto de Gobernabilidad de Basilea, un centro de estudios ubicado en Suiza. La historia, eso sí, partió mucho antes y más al norte del continente. En 1920, el término “lavado de dinero” empezó a usarse cuando las mafias norteamericanas creaban redes de lavanderías para esconder la procedencia de fondos ilegales que venían de actividades criminales. Para estos grupos liderados por algunos de los mafiosos más famosos, como Al Capone o Meyer Lanski, la razón era simple y sin mucha ciencia: como la mayoría de los pagos de las lavanderías se hacían con plata metálica, era la manera más fácil de camuflar dinero y no poder rastrear todo su origen. El punto de partida ¿En qué se basa el problema? Todo parte del principio de que, lo que nace ilícito o es obtenido de manera ilegal, nunca podrá llegar a ser lícito. A lo más, podría llegar a tener una cierta apariencia de legalidad. Los Estados de los diferentes países persiguen el lavado de activos basándose en ese principio básico. En 1970, se inauguró en Estados Unidos un esfuerzo normativo en contra del lavado de activos. Era la llamada Ley del Secreto Bancario. Hasta ese minuto, los delincuentes habían aprendido a aprovecharse fácilmente de la confidencialidad para esconder todo tipo de actividades. El Congreso norteamericano alzó la voz y se instauró el deber de conocer al cliente, reportar operaciones y títulos monetarios, entre otras cosas. Todo eso, acompañado de sanciones si no se cumplía. Un poco más tarde, en 1973, el Presidente Nixon creó la mítica DEA (Administración de Control de Drogas), que sale representada en muchas producciones de la pantalla grande. Ese mismo año, la revista Time publicó un artículo que señalaba a Colombia como “el nuevo centro de la droga”. El periodista Alberto Llera aseguraba que desde el país cafetero se repartía droga hacia Jackson Heights, en Nueva York. Colombia y el lavado de activos Resultó ser que la revista Time no estaba muy equivocada. En Colombia, el narcotráfico fue tomando fuerza en la década de los ochenta y noventa. Uno de los líderes narcotraficantes más famosos a nivel mundial fue Pablo Escobar, cabeza del cartel de Medellín. Según cifras internacionales y estimaciones, se calcula que el colombiano llegó a estar dentro de las diez personas más ricas del mundo. En el código penal de Colombia, cualquier persona que adquiera, resguarde, invierta, transporte, transforme, almacene, conserve, custodie o administre bienes que tengan origen mediato o inmediato en actividades delictivas como tráfico de migrantes, narcotráfico o financiación del terrorismo, entre muchos otros delitos, puede llegar a tener una pena de diez a treinta años de prisión y multa de mil a cincuenta mil salarios mínimos legales mensuales vigentes, Es decir, toda persona que esté involucrada en la cadena que se utiliza para lavar dinero, sabiéndolo o no, puede salir perjudicada. Por eso, cada 29 de octubre se celebra en Colombia el Día Nacional de la Prevención del Lavado de Activos y Financiación del Terrorismo. El evento es organizado por la Cámara de Comercio de Bogotá, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito y Negocios Responsables y Seguros (NRS), como un espacio para promover la cultura y educación antilavado a nivel nacional. En Kushki, nos sumamos al Día Nacional de la Prevención del Lavado de Activos y la Financiación del Terrorismo. Latinoamérica en la mira Para combatir el lavado de dinero, la financiación del terrorismo y de proliferación de armas de destrucción masiva, es que surge en el año 2000 el Grupo de Acción Financiera de Latinoamérica (Galifat). La entidad agrupa a 17 países de América del Sur, Centroamérica, América del Norte y el Caribe. En 2019, lanzaron un Informe de Amenazas Regionales en Materia de Lavado de Activos. Ahí, se identificaron siete amenazas actuales: Tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias psicotrópicas Transporte ilícito de dinero por frontera Delitos fiscales (impuestos directos e indirectos) Participación en grupos delictivos organizados Contrabando (incluye impuestos y cargos aduaneros) Corrupción y soborno Trata de personas y tráfico ilícito de migrantes También, el Índice Antilavado de Dinero AML 2020, del Instituto de Gobernabilidad de Basilea, evalúa las vulnerabilidades de los países y sus capacidades para reaccionar ante estos delitos. Los puntajes se calculan en base a datos de grandes instituciones como el Grupo de Acción Financiera Internacional, Transparencia Internacional, el Banco Mundial y el Foro Económico Mundial. En la versión 2020 del informe, la puntuación de Chile llegó a 3,82, ubicándose en el lugar 125 de 141 países, siendo el mejor evaluado de Latinoamérica y el Caribe. Venezuela y México fueron algunos de los peores rankeados de la región, ubicándose en la sección de “alto riesgo” con puntajes de 6,56 y 5,20 respectivamente. ¿Qué hacemos en Kushki para combatirlo? En el mundo se lavan aproximadamente dos trillones de dólares cada año. Es por eso que en Kushki estamos muy conscientes de las amenazas que acarrea esta actividad para nuestra región. Contamos con un sistema de administración de riesgos para prevenir el lavado de activos y la financiación del terrorismo. Nos aseguramos de conocer a nuestros clientes y verificar que funcionen de manera transparente, de forma de poder detectar cualquier tipo de comportamiento que se salga de lo normal. Si esta mala práctica fuera fácil de atacar solo por los fiscalizadores, ya se habría acabado hace años. Lamentablemente no es así y las técnicas se van sofisticando año tras año, por eso es necesario que cada eslabón de la cadena haga su parte.
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Magdalena Ovalle
Líder de Comunicaciones Internas @ Kushki
octubre 13, 2020