En el ecosistema de los pagos digitales hay un actor que pocas veces recibe atención, pero sin el cual ninguna transacción con tarjeta sería posible: el adquirente. Este jugador es quien hace que la magia suceda cada vez que una persona paga con su tarjeta, ya sea en un comercio físico o en una tienda en línea.
Un adquirente es una institución licenciada por las marcas internacionales (como Visa o Mastercard) para asociarse con los comercios y ofrecerles servicios de aceptación de tarjetas, para procesar los pagos de manera segura y eficiente.
Su papel es esencial: establece los canales para que el emisor de la tarjeta apruebe la transacción, finaliza la venta y deposita los fondos al comercio que realizó la operación.
En términos simples, el adquirente es el enlace técnico, operativo y financiero que permite que una compra con tarjeta ocurra con éxito. Detrás de cada pago aprobado hay una infraestructura robusta que conecta a emisores, redes de tarjetas, pasarelas de pago y comercios bajo protocolos estandarizados y de alta seguridad.
Los adquirentes no solo procesan transacciones: también vinculan a los comercios a la red de pagos, gestionan la relación con las marcas, asumen riesgos regulatorios, implementan tecnologías antifraude (como 3DS 2.x y tokenización) y aseguran la trazabilidad completa de cada operación.
En el caso de Kushki, la adquirencia va un paso más allá. Al operar como adquirente regional no bancario, la compañía cuenta con conexiones directas a las redes internacionales y procesa pagos en moneda local en todos los países donde tiene presencia, sin depender de intermediarios. Esto garantiza mayor velocidad, control y estabilidad para los comercios latinoamericanos.
La adquirencia: el corazón silencioso de los pagos
Durante décadas, la adquirencia estuvo dominada exclusivamente por los bancos. Cada país de América Latina contaba con apenas uno o dos adquirentes locales, lo que limitaba la competencia, elevaba los costos para los comercios y generaba dependencias tecnológicas difíciles de superar. En ese escenario, la innovación en pagos avanzaba lentamente, y las empresas tenían que adaptarse a una infraestructura rígida y fragmentada.
Pero en los últimos años, una nueva generación de compañías tecnológicas ha comenzado a transformar el ecosistema. Entre ellas destaca Kushki, que tras años de inversión en infraestructura, cumplimiento regulatorio y tecnología, logró en 2023 convertirse en el primer adquirente regional no bancario de Latinoamérica, marcando un antes y un después en la historia de los pagos de la región.
Antes, este papel estaba reservado exclusivamente a los bancos, que actuaban como intermediarios entre los comercios y las redes de pago. Hoy, la tecnología y la evolución regulatoria han permitido que nuevas empresas —como Kushki— asuman ese rol con mayor eficiencia, flexibilidad y alcance regional.
Tipos de adquirentes y su impacto en el ecosistema
No todos los adquirentes operan de la misma forma. Dependiendo de su estructura, su relación con las marcas de tarjetas y su cobertura geográfica, existen distintos modelos. Entenderlos es clave para dimensionar por qué el modelo de Kushki representa un salto cualitativo para la región.
1. Adquirentes bancarios
Son las instituciones financieras tradicionales que cuentan con licencias directas de las marcas de tarjetas para procesar pagos.
Históricamente, fueron los únicos autorizados para hacerlo en América Latina, por lo que centralizaban gran parte del poder operativo y regulatorio del ecosistema.
Esto significaba que los comercios dependían de las condiciones, tiempos y comisiones impuestas por los bancos, con poca capacidad de personalización o innovación.
2. Adquirentes no bancarios
Son empresas tecnológicas o fintechs que, tras cumplir con los requisitos regulatorios y técnicos de las marcas de tarjetas, pueden operar de manera independiente de los bancos.
Este modelo ha permitido reducir costos, acelerar la innovación y mejorar la experiencia del usuario, ya que los adquirentes no bancarios suelen tener una infraestructura más moderna y flexible, además de un enfoque centrado en los comercios y en la eficiencia de la transacción.
3. Adquirentes locales
Tienen licencia para operar dentro de un país o zona geográfica específica. Esto limita su alcance y obliga a los comercios que operan en varios países a trabajar con distintos adquirentes locales, lo que fragmenta su operación, complica la conciliación y encarece la gestión.
4. Adquirentes regionales o globales
Son aquellos que logran homologar licencias y operar bajo un mismo modelo en varios países. Este enfoque permite procesar pagos de forma estandarizada en toda la región, integrando la infraestructura tecnológica y regulatoria bajo un mismo marco.
En LATAM, este modelo era prácticamente inexistente, hasta que llegó Kushki.
La evolución hacia la adquirencia moderna
Durante años, el ecosistema de pagos latinoamericano se caracterizó por su fragmentación. Cada país tenía su propio esquema, con adquirentes locales que operaban bajo marcos regulatorios diferentes y con infraestructuras tecnológicas heterogéneas.
Esto dificultaba la expansión de los comercios regionales y hacía que los costos de procesamiento y liquidación fueran más altos que en otros mercados. La falta de competencia también generaba una barrera de innovación: los modelos legacy de los bancos no siempre podían adaptarse al ritmo que las empresas digitales requerían.
En paralelo, el crecimiento del comercio electrónico, los pagos móviles y las soluciones contactless impulsaron la necesidad de una red de pagos más moderna, ágil y regionalizada. Aquí es donde la adquirencia no bancaria toma protagonismo.
Los nuevos adquirentes —impulsados por la tecnología, la regulación abierta y el acceso directo a las redes de pago— comenzaron a ofrecer modelos más eficientes, seguros y transparentes, acercando los beneficios de una infraestructura moderna a todo tipo de comercios, desde startups hasta grandes retailers.
De acuerdo con Nilson Report, los diez mayores adquirentes de Visa y Mastercard en América Latina y el Caribe procesan más de mil millones de transacciones anuales cada uno, con fuerte concentración en Brasil (Cielo, Rede, Getnet, PagSeguro, StoneCo). A la par, reguladores como la CMF en Chile y la Superfinanciera en Colombia abrieron la puerta a adquirentes no bancarios, atrayendo nuevos jugadores y elevando la competencia. En México, nuevos entrantes confirman la tendencia. Aun así, operar con licencia directa en varios países y con una plataforma estandarizada sigue siendo un diferencial único que Kushki capitaliza como primer adquirente regional no bancario.
El camino de Kushki hacia la adquirencia regional
La historia de Kushki comenzó en 2017 en Nueva York, cuando Aron Schwarzkopf y Sebastián Castro decidieron construir la infraestructura que Latinoamérica necesitaba para competir a nivel global en materia de pagos digitales.
En pocos años, Kushki se expandió por la región: Ecuador, México, Colombia, Chile y Perú, consolidándose como una plataforma regional de pagos. Su crecimiento fue impulsado por rondas de inversión con fondos como Kaszek Ventures, Dila Capital, Magma Partners, Clocktower Ventures y Softbank, alcanzando una valoración de USD 600 millones en su Serie B, y posteriormente el estatus de empresa unicornio con una extensión de USD 100 millones.
Pero el verdadero hito llegó en 2023, cuando Kushki comenzó a operar bajo el modelo de adquirente regional no bancario, con licencias directas de Visa y Mastercard.
Esto significó que, por primera vez, una compañía tecnológica latinoamericana podía procesar, autorizar y liquidar pagos directamente con las redes internacionales, sin depender de intermediarios bancarios.
La compañía pasó así de ser un gateway y procesor a convertirse en un actor integral del ecosistema, capaz de ofrecer soluciones completas desde la captura hasta la liquidación, bajo un mismo estándar regional.
Beneficios del modelo de adquirencia no bancaria
El modelo que hoy impulsa Kushki, genera beneficios tangibles tanto para los comercios como para los usuarios finales.
1. Transacciones más rápidas y estables
La conexión directa con las redes internacionales elimina intermediarios y reduce los puntos de falla, lo que se traduce en tiempos de respuesta más bajos y mayor estabilidad operativa.
2. Mejores tasas de aceptación
Al operar con infraestructura propia, Kushki optimiza los flujos de autorización y mejora las tasas de aprobación de transacciones, un factor crítico para el éxito de los comercios digitales.
3. Costos más competitivos
Al no depender de terceros, la compañía puede ofrecer comisiones más eficientes y estructuras de costo adaptadas a las necesidades de cada comercio o industria.
4. Mayor trazabilidad y control
Toda la información de las transacciones se centraliza en la consola de Kushki, lo que permite una visión completa del flujo de pagos, conciliaciones más simples y mayor capacidad de análisis de datos.
5. Seguridad avanzada
Kushki integra las tecnologías más modernas para la prevención de fraude, incluyendo 3DS 2.x, tokenización propia y gestión de tokens de red, ofreciendo un entorno más seguro tanto para comercios como para usuarios.
6. Innovación continua
El modelo de adquirencia regional permite lanzar mejoras de forma simultánea en varios países, algo impensable con modelos tradicionales locales.
Esto acelera la innovación y mejora la experiencia de pago en toda la región.
Un nuevo estándar para Latinoamérica
Con su modelo de adquirencia regional, Kushki ha logrado unificar la infraestructura de pagos en varios países de Latinoamérica, impulsando una transformación que va más allá de la tecnología.
Hoy, los comercios que operan en distintos mercados pueden hacerlo con un mismo socio tecnológico, con procesos homologados, mayor visibilidad y sin la complejidad de múltiples contratos locales.
Esto significa eficiencia operativa, estabilidad transaccional y escalabilidad real.
Además, el impacto trasciende al sector privado. Una infraestructura moderna y regionalizada fortalece la economía digital de los países, fomenta la inclusión financiera y facilita que nuevos actores —desde fintechs, hasta startups de pagos— construyan sobre una base sólida.
En palabras de Aron Schwarzkopf, CEO y cofundador de Kushki:
“La cantidad de recursos y compromiso invertidos en este proyecto regulatorio e infraestructural es algo que no se había visto en América Latina. Invitamos a las empresas a construir sobre esta base y aprovechar nuestra tecnología para innovar en pagos. Como primer adquirente regional, podemos hacer que la innovación sea más accesible y darle a los negocios más control sobre sus transacciones.”
La adquirencia como motor del futuro financiero de la región
El logro de Kushki no solo representa un avance para la compañía, sino para todo el ecosistema de pagos latinoamericano.
La adquirencia regional no bancaria sienta las bases para una nueva etapa de competencia, eficiencia e innovación, donde las empresas locales pueden operar con la misma infraestructura tecnológica que las grandes marcas globales.
A medida que el mercado evoluciona, los adquirentes no bancarios seguirán jugando un papel fundamental en la construcción de un ecosistema más inclusivo, interconectado y preparado para el futuro.
Conclusión: la infraestructura que impulsa la innovación
La adquirencia se ha convertido en la columna vertebral que define la eficiencia, seguridad y velocidad de cada transacción.
Y en Latinoamérica, Kushki ha demostrado que es posible construir una infraestructura regional moderna, escalable y sin fronteras, capaz de conectar a millones de personas con la economía digital.
Con su modelo de adquirencia regional no bancaria, Kushki impulsa el desarrollo de una nueva era de pagos digitales en Latinoamérica: más ágil, más segura y más integrada que nunca.
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